¡Al fin llegó el día
largamente esperado! Salimos de viaje en un crucero por el Mar
Caribe que tendrá una duración de 8 días. El barco denominado
Carnaval Legend, que nos estaba esperando en el puerto de Fort
Lauderdale situado al norte de Miami, era un barco enorme de súper
lujo, como se ve en la foto de abajo, con capacidad para 2000
viajeros y 900 tripulantes y trabajadores.

Esta era nuestra cabina. Por supuesto era lo máximo
que podía esperarse, porque nos ofrecía vista al océano y además
podíamos disfrutar de una regadera de abundante agua caliente.

Naturalmente, había un casino abierto
todo el día. Bueno, ¿cuánto creen que perdí jugando?
La respuesta… más o menos.
Esta es la cubierta superior.

El pasillo interior era muy largo pues medía unos 200m.
Dicho sea de paso, mi esposa nunca
intentó a jugar.

La cena en el barco. No pudimos explorar todos los restaurantes
y bares del barco, pues eran demasiados.
Había un Sushi Bar, nada despreciable.

En la hora del “Show Time” los empleados
del restaurante ofrecían bailes y canciones. En la foto de abajo
pueden ver a mi esposa y su traductora la Srita. Tomoko, quien
es una Instructora de Hado, divirtiéndose bailando de una forma
poco convencional, que digamos.
http://whataparadise.org/gratitude.html

Claro que no faltaba el Karaoke.
Mi hijo Hiromasa canta apasionadamente.

Y su papá también.
Este seminario en crucero titulado “Gratitud al
Océano” se hizo realidad gracias a esas mujeres con corazones
hermosos, quienes organizaron este viaje a través de la página
de Web, no por las ganancias sino por dar las gracias al agua.
Para mi sorpresa participaron más de 120 personas. En la primera
noche se llevó a cabo la Ceremonia de Amor y Gratitud al Agua,
con la participación de todas las personas que formaban parte
del seminario.
Una foto del agua antes de la Ceremonia
de Amor y Gratitud.
Una foto del cristal del agua antes
de la Ceremonia.
Escena de la Ceremonia.

Una foto del agua después de la
Ceremonia.
Una foto del cristal del agua después
de la Ceremonia.

La Sra. Carol, organizadora de este
evento.
Yo impartí 3 conferencias al bordo. Como pude dedicarme
a mi plática sin preocuparme del tiempo, todas las conferencias
han sido muy bien acogidas por el auditorio. Cerca de 10 personas
me han mostrado su interés en asistir a la Escuela de Instructores
de Hado, así que a lo mejor vamos a vernos de nuevo en Tucson,
Arizona.

Escena de mi conferencia.
A mi izquierda aparece una gran esfera de luz.
El primer puerto de desembarque era Panamá. Antes
de ir al famoso Canal de Panamá visitamos a una tribu que vive
en una isla dentro de un lago, conservando el estilo de vida ancestral.
Este barco nos llevó hasta la isla.

Cuando llegamos a un embarcadero, los miembros de la tribu nos
estaban esperando.
El pueblo entero, integrado por
28 personas, salió a bailar para darnos la bienvenida.

Sin pérdida de tiempo yo también
entré en el círculo de la danza.
Un bebé observa la cara de mi esposa.
¿Qué estará pensando con su mirada de extrañeza?

En estas chozas viven ellos.
Después, me tocó finalmente lo que tanto esperaba:
atravesar el Canal de Panamá. En frente está el Mar Caribe y atrás
está el Océano Pacífico y el canal que conecta ambos lados tiene
una longitud total de 80 km.

Yo imaginaba algo más amplio el canal. En frente de nosotros pasa
un buque de carga enorme.
La popa del mismo buque también
pasó frente de nosotros.

Entonces, empieza a cerrarse la compuerta
del Canal que estaba en frente de nosotros. Una vez cerrada empieza
a inyectarse el agua del mar dentro de la exclusa, empujando al
buque hacia arriba. Se trata de una tecnología asombrosa, producto
de mucha sabiduría de los seres humanos, y que permite a los barcos
remontar la diferencia del nivel del mar que existe entre el Océano
Pacífico y el Mar Caribe.

En la tarde del mismo día, nuestro crucero zarpó
del puerto de Panamá. Me sentí un poco triste porque no había
nadie que se despidiera de nosotros.

En el puerto de Panamá estaban anclados
muchos barcos esperando atravesar el Canal.
Al día siguiente estaba programado desembarcar
en Costa Rica, sin embargo llegó la noticia de que ocurrió un
problema en el cual estaban involucrados unos turistas, por lo
cual nuestro crucero decidió cambiar la ruta hacia Honduras, en
donde elegimos tomar parte de la visita guiada para jugar con
los delfines.

Como se ve en la foto, aquí existen
unos 10 delfines amaestrados, que ofrecen a los turistas la oportunidad
de jugar con ellos.

Sin pérdida de tiempo, mi esposa
se acercó a los delfines para tratar de comunicarse con ellos.
El último día lo pasamos en una
isla de Belice. Mi hijo y mi esposa participaron valientemente
en el buceo con snorkel.
La isla base para el buceo con snorkel.
Mientras tanto, yo disfrutaba tomando el sol durante casi 2 horas.

Es una auténtica Isla del Sueño.
De esta forma pasaron rápidamente los 8 días, fructíferos
y con mucha diversión, y en la Ceremonia de Clausura entonamos
todos juntos canciones y expresamos nuestro voto por la Paz.

El Sol Poniente en el Mar
Caribe. Quisiera volver aquí el próximo año.
¡Muchas gracias el Océano, que la paz y felicidad siempre estén
contigo!
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